Algarinejo

Algarinejo se localiza al norte del Poniente Granadino, su paisaje, quebrado y montuoso entre el que destacan sierras, ríos y barrancos y su complicada orografía le ha mantenido apartado de los bruscos cambios que en otros lugares ha producido la industrialización; en Algarinejo todavía se respira ese aire de pueblo, auténtico, rural, que atrae a turistas y visitantes que encuentran en Algarinejo una amplia y completa oferta de servicios, alojamientos y actividades turísticas modernas y de calidad.

La actividad económica principal del municipio es la agricultura y se está trabajando por el desarrollo turístico sostenible de Algarinejo, uniendo el extraordinario patrimonio natural y cultural que posee, a la oferta de servicios turísticos que cada vez es más amplia y competente.

En Algarinejo pueden encontrar monumentos histórico-artísticos reconocidos como tales, entre los que destaca la iglesia Sta. María la Mayor, o las distintas torres atalayas que se alzan en el territorio, recuerdo de otros tiempos; el pasado árabe y castellano se refleja también en el casco histórico de la localidad, formado por el Barrio Andalusí y el Barrio Castellano, cuyos elementos más significativos son recorridos e interpretados por la Ruta Urbana Monumental que guía al visitante en sus pasos.

Algarinejo cuenta también con la presencia de un patrimonio arqueológico y etnológico que incluye lugares, bienes y actividades que constituyen formas relevantes de expresión de la cultura como son fábricas, molinos de cubo, batanes, norias, acequias…, y muchos de estos elementos se encuentran inmersos en algunas de las diez rutas senderísticas que recorren el termino municipal.

Algarinejo apuesta por el turismo sostenible de calidad, aprovechando y maximizando con respeto todos sus recursos, por ello cuenta con una Oficina de Turismo y con el Centro de Interpretación “Museo de La Cueva”, que posee todos los adelantos tecnológicos posibles, siendo el Centro de interpretación más puntero, tecnológicamente hablando, del Poniente Granadino y que permite al visitante profundizar en el mundo de las cuevas en sus más amplios aspectos.

El Centro trata de hacer un recorrido interactivo a lo largo del mundo de la cueva, a través de su naturaleza y del aprovechamiento de estas por parte del hombre a lo largo de la historia (pasado, presente y futuro).

La visita se plantea como una aventura en la que el usuario es el protagonista. Una aventura didáctica, en la que el “visitante-aventurero” debe ir resolviendo una serie de incógnitas que van marcando la visita.

En el Museo de La Cueva se descubre lo que ha significado la cueva en la vida del hombre: la cueva como hábitat, la cueva como refugio, la cueva como lugar de oración, la cueva como vivienda contemporánea, la cueva como lugar de ocio y práctica deportiva..., y todo ello de una manera entretenida, didáctica e interactiva.

Desde la oficina de Turismo se informa a los visitantes de las 10 rutas que pueden hacer y como se está impulsando el oleoturismo, se puede, previa concertación, visitar la cooperativa Aceites Algarinejo para observar el proceso de elaboración de su aceite, certificado con la Marca de calidad Rural y galardonado con varios premios, el proceso se puede observar desde su inicio, cuando la aceituna es recolectada por los agricultores hasta su fin, puesto que pueden degustar el oro líquido (Marca Orodeal=Oro de Algarinejo) en la amplia gama de alojamientos rurales y locales de restauración del municipio, en los que puede disfrutarse la gastronomía tradicional de la zona.

Se pueden visitar también sus pedanías: Fuentes de Cesna que cuenta con rutas de gran interés paisajístico, histórico-arqueológico y etnológico por el antiguo poblado, puesto en valor como Parque cultural Cesna, El Parque Cultural Cesna se encuentra a un kilómetro del actual núcleo de Fuentes de Cesna y está formado por diversos elementos de interés natural, histórico y etnológico.

De entre los cuales cabe destacar El Tajo de La Villa Vieja, un enorme cortado en el que se asentaron diversas civilizaciones a lo largo de la historia y que hoy en día nos ofrece uno de los atardeceres más bonitos del municipio y lo que es más importante, un equipo de investigadores de la Universidad de Granada confirma que el yacimiento arqueológico hallado en el tajo de la Villa Vieja, está datado en la Edad de Cobre. La relevancia de este recinto amurallado, de entre unos 4.500 a 5.000 años de antigüedad, reside en que es uno de los que mejor se conservan de esta época en la península, e incluso en Europa, según afirman los técnicos a la luz de los resultados de pruebas como la del carbono 14.

El principal elemento es el Despoblado de Cesna o "Fuentes Viejas", la antigua aldea de Fuentes de Cesna, enclavada bajo las faldas de un largo tajo de aspecto troglodita y asomada al embalse de Iznájar y la confluencia de las provincias de Córdoba, Granada y Málaga.

Aún se pueden observar los restos de las casas que fueron abandonadas paulatinamente tras los derrumbes de 1942 y 1963. Se divide en diferentes áreas o barrios (Barrio Bajo, Cuevas Altas, Cuevas Bajas, La Trocha, La Asomailla...) y está configurada en torno a tres nacimientos de agua (Fuente de La Plaza, Fuente de Enmedio y Fuente del Caño), de ahí le viene el nombre.

Este despoblado se ha convertido en un vergel, creciendo la vegetación y los árboles por doquier, invadiendo las callejuelas y las casas y dotando al lugar de un ambiente casi mágico.

Además de las "Fuentes Viejas", dentro del Parque Cultural Cesna nos encontramos con otros elementos de interés como el Castillo de Cesna, una antigua fortaleza medieval de la que se conservan algunas torres del perímetro.